Vivienda rústica con gran encanto y amplias posibilidades, situada en una tranquila aldea donde se respira paz y tranquilidad, rodeada de extensas plantaciones de almendros y con unas bonitas vistas al entorno natural. La vivienda necesita algunos arreglos, lo que la convierte en una excelente oportunidad para reformarla y adaptarla al gusto del nuevo propietario, conservando el carácter tradicional de la construcción. En la planta baja dispone de un zaguán de 6 m², acogedor salón de 16 m² con chimenea, amplia cocina de 14 m² también con chimenea, patio interior de 14 m², lavadero de 4 m², baño de 6 m² y dos dormitorios de 13 m² cada uno, ambos con vestidor independiente de 8 m². La primera planta cuenta con dos amplias cámaras diáfanas de 32 m² cada una, ideales para ampliar la vivienda, crear nuevos espacios o destinar a almacenaje. La propiedad conserva elementos tradicionales, con suelos de terrazo en parte de la vivienda y plaqueta en el resto, ventanas de madera y sólidos muros de piedra de aproximadamente 75 cm de espesor, que aportan aislamiento y autenticidad a esta casa rural con esencia propia. Una oportunidad ideal para quienes buscan tranquilidad, naturaleza y una vivienda con personalidad para convertir en un hogar único. SE VENDE SIN MUEBLES