Un cortijo de 1920 junto al Guadalete: historia, naturaleza y una vida con más autonomía Hay casas de campo que tienen algo especial, y este antiguo cortijo de labradores del año 1910, reformado, conserva ese encanto que solo el tiempo puede dar: muros con carácter, vigas de madera y estancias acogedoras que invitan a disfrutar de una vida más tranquila. Su corazón es un precioso patio interior, lleno de personalidad, que organiza la distribución de la vivienda y conecta sus diferentes estancias. Un espacio íntimo donde desayunar, cuidar tus plantas o compartir largas sobremesas al aire libre. La casa cuenta con un encantador salón con chimenea, perfecto para las tardes de invierno; una cocina con mucho carácter y sabor tradicional; dos dormitorios y un baño con ducha. Una vivienda que mantiene la esencia de los cortijos de antes, rodeada de un paisaje precioso y con vistas al río Guadalete. Ubicada en la provincia de Sevilla, junto al límite con Cádiz, encuentra en el río la separación natural entre ambas provincias. Un entorno donde el agua y la vegetación tienen un protagonismo especial, ideal para quienes desean dejar atrás las grandes urbes y volver a conectar con el campo. Sus 33.382 m² de parcela ofrecen espacio para desarrollar ese proyecto de vida: olivos de ocho años, una zona de frutales y huerto, donde cultivar, recoger tus propios alimentos y disfrutar del ritmo de las estaciones. Además, dispone de piscina, pozo con agua abundante y placas solares, recursos que aportan una gran autonomía y hacen de esta finca una opción especialmente atractiva para quienes buscan avanzar hacia la autosuficiencia. Historia, patio, chimenea, tierra, agua y energía solar? una auténtica maravilla para quienes sueñan con vivir en el campo. Y todo ello, a un precio espectacular.